Qué diferencia hace un año

Qué diferente es cuando uno llega a un aeropuerto después de vacaciones, frente a la llegada de una mudanza… La vida ha cambiado tanto en un año viviendo en Dubái, que lo sentí, sobre todo, en la vuelta después de una pausa de dos meses de verano.


Tomar el avión y cruzarte, encontrarte, con gente a la que conoces ya sea de vista, o porque son amigos y has decidido volar al mismo tiempo para haceros compañía; frente a un vuelo triste e incierto de la mudanza un año antes.

Que tus hijos estén jugando durante el vuelo con amigos mientras tú te ves una peli tranquila; frente a dos niños más pequeños, agotados, peleando por quién se sienta junto a mamá, o simplemente porque están aburridos de tantas horas de avión.

Aterrizar en el aeropuerto y que tus hijos salgan felices caminando por una terminal conocida; frente al cansancio de un año antes, el más pequeño desesperado de sueño, la grande teniendo que llevar dos maletas porque tú tienes al hermano en brazos y arrastras más cosas de las que puedes manejar.

Salir del aeropuerto y buscarte un taxi, saber dónde está tu casa y cómo guiar al taxista (todo un trabajo aquí en Dubái); frente a la espera porque marido no aparece, sin saber cómo ir a una casa que no conoces, sentirte indefensa, un poco asustada.

Y llegar a casa, esa que ya tienes completamente decorada, tus fotos en las paredes, cosas en la nevera, tu cama con tus almohadas donde puedes dormir inmediatamente; frente a una casa completamente vacía, con eco, sin cortinas, colchones en el suelo, frigorífico que no funciona y está, además, vacío. Casa sin una tetera, ni una taza, ni una bolsita para hacerte un té de un primer desayuno inexistente.

La diferencia de llegar y levantarte al día siguiente para hacer algo, poder agarrar tu coche, conducir, saber a dónde ir, cómo hacerlo; frente a estar llamando a taxis, hablándole a un conductor al que no entiendes y que te lleva por calles que no estás segura de dónde van a terminar, sentirte perdida sin haberte perdido.

Llamar por teléfono a tus amigos, organizar cafés, quedadas, cenas; frente a la profunda soledad e incertidumbre del principio.

Después de un año viviendo acá, la llegada es un “volver a casa”, a tus nuevas referencias. Es retomar tu vida, la vida que has armado poco a poco durante todo ese primer año.

Es esa vida que me ha tenido ocupada desde septiembre, que me ha tenido alejada del blog. Una vida que he estado intentando disfrutar a tope, diseccionar a ratos, con sus alegrías y sus sinsabores, con sus días buenos y sus días malos. Como cualquier otra vida.

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Confesiones de expat

5 comentarios:

  1. ausencias así, sí.

    rebienvenida ^^

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  2. Bienvenida! Me da mucho gusto que hayas vuelto a publicar, con lo que me gusta tu blog¡, enhorabuena por todo el proceso que has pasado y que bien reseñas aquí. Me gustó leerle aunque me da miedito porque,quizá,nosotros también tengamos que emigrar. Aún no se sabe. Mientas te seguiré leyendo. Abrazo¡,

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    1. Mil gracias! Me encanta saber que te ha gustado. Espero que esta sea una vuelta definitiva! jeje. Besos.

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  3. Definitivamente has encontrado tu hogar allí de nuevo. Qué guay ♥

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Soy Ursula

Y me gusta el chocolate, la risa de mis hijos y disfrutar del mar.
Crecí inmigrante y ahora soy expatriada en Dubái.